Contrario a su deseo y promesa de campaña para llegar a la presidencia, el presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, declaró en una rueda de prensa en el despacho oval, que se endurecerán las medidas de restricción para los migrantes.
El mandatario dejó entrever que la muralla de separación con la frontera sur que colinda con México, avanzará en su construcción hasta proteger toda la región, especialmente el Estado de Texas, que se ha visto muy afectado por la presencia de los extranjeros migrantes.
Biden en su campaña había prometido que no se construiría un metro más del famoso Muro Fronterizo, pero la situación se ha complicado tanto en lo social y en lo político por la cantidad de gente que quiere ingresar a los Estados Unidos, que dio reversa a su propuesta de campaña.
Aseguró que la administración anterior del presidente republicano Donald Trump, se había presupuestado la obra. Es un dinero que se debe invertir para lo propuesto.
La frontera entre los dos países tiene una extensión de 3.169 kilómetros, desde el Monumento en Tijuana (México) hasta la desembocadura del rio Grande en Texas.

La zona limite entre México y Texas tiene una extensión de 100 kilómetros aproximadamente y una gran parte está dividida por el Rio Grande que en algunos tramos facilita el paso de personas de un lado a otro.
El gobierno del Estado instaló una boyas flotantes giratorias que dividen el cauce entre las dos naciones y que está considerada como infranqueable.
La verdad de todo es que la situación es tan complicada que ya comienzan a verse familias completas durmiendo en la calle a la intemperie, casi sin alimentos ni apoyo en materia de salud, porque es una situación que por su volumen de personas no estaba presupuestada.

Los albergues están saturados
El alcalde Nueva York Erick Adams se encuentra en este momento en México tratando de coordinar con el presidente López Obrador un plan que desmotive el deseo de migración hacia los Estados Unidos.
De México el funcionario viajará a Colombia y de ser posible hasta Necoclí, punto de partida de los caminantes, que «jugándose la vida» se internan en la selva del Darién para comenzar con esta inhumana correría.
El endurecimiento de la política anti-inmigración se inició con la deportación de centenares de personas que luego de la reseña correspondiente son devueltos a sus países de origen.
Colombianos, haitianos, chinos, coreanos y muchos africanos hacen parte de estas personas que son «invitadas» a regresar a su país. Obviamente tienen una sanción consistente en un tiempo muy prolongado, antes de intentar volver a los Estados Unidos.
Por: Eduardo Lozano. Especial para SinCandado.
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