De centro comercial a centro de torturas del régimen chavista: El Helicoide será cerrado

Tras la liberación de presos políticos y una ley de amnistía general para quienes permanecen en las cárceles por oponerse al régimen chavista en Venezuela, luego de 26 años en el poder, se conoció otro importante anunció: el cierre de la cárcel de El Helicoide.

Este lugar, que se convirtió en el centro de detención operado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) será clausurado para convertirse en un espacio cultural y deportivo, anunció la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.

«En el marco del relanzamiento de la misión guardianes de la patria, que contemple programas de atención socioeconómica para nuestros funcionarios policiales, hemos decidido que las instalaciones del helicoide, que hoy sirven como centro de atención, se conviertan en un centro social, deportivo, cultural y comercial para la familia policial y para las comunidades aledañas a este recinto», sostuvo en una intervención ante el Tribunal Supremo de Venezuela.

La cárcel de El Helicoide, situada en la ciudad de Caracas, ha sido señalada en reiteradas ocasiones por la oposición venezolana como un centro de torturas para disidentes políticos.

De acuerdo con estimativos, esta prisión ocupa el cuarto lugar entre los establecimientos penitenciarios con más presos políticos en Venezuela, más de 50 reclusos.

Se trata de una edificación con una estructura de diseño helicoidal y visión futurista, que comenzó a construirse en la década del 50 en Caracas concebida como un gran centro comercial durante la época de auge petrolero en Venezuela.

La construcción se inició en 1956 y se extendió hasta 1961, que serviría (según el diseño inicial como sala de exposición para la industria petrolera y minera del país), pero luego se pensó como centro comercial más grande y moderno de América Latina, diseñado por los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst.

La periodista Veda Everduim le dijo a Infobae, que el proyecto incluía un helipuerto, club, salas de exposición, parque, hotel, 300 tiendas y modernos ascensores traídos desde Viena.

El portal detalló que «la construcción, sin embargo, se vio demorada por problemas financieros y el edificio nunca cumplió su propósito original. En 1984, la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) ocupó el inmueble, que ya presentaba signos de deterioro».

Posteriormente, el régimen chavista transformó la DISIP en el Sebin y mantuvo como sede El Helicoide ocupando los pisos superiores del Helicoide, junto a los despachos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). La singular edificación, por su estructura está localizada en la zona centro-sur de Caracas, entre las comunidades de San Pedro y San Agustín del Sur.

Pero también funciona uno de los centros penitenciarios, que de acuerdo con denuncias, se ha convertido en el centro de torturas más temidos y donde permanecen detenidos varios dirigentes opositores y colaboradores cercanos a la líder opositora María Corina Machado, como Freddy Superlano y Jesús Armas.

Cuenta con siete óvalos; el sexto, bajo control del Sebin, alberga celdas, oficinas, cuartos de aislamiento y espacios reducidos que simulan baños, que se destinan, según denuncias,  a prácticas de tortura.

ONG y familiares de los detenidos han denunciado que allí los presos, además de torturas reciben malos tratos y períodos de “aislamiento prolongado”. Se ha convertido en el lugar de reclusión de dirigentes políticos, periodistas y activistas secuestrados en plena noche, pero también llegan allí criminales comunes y otros ciudadanos capturados.

Pero allí no han sido recluidos ciudadanos venezolanos; extranjeros también han permanecido allí, como el caso del misionero mormón estadounidense, Joshua Holt, quien estuvo detenido desde 2016 hasta su liberación en mayo de 2018.

Durante su reclusión perdió 27 kilos, padeció bronquitis, sarna, cálculos renales y hemorroides, sin recibir atención médica adecuada, salvo una inyección de analgésicos. Su esposa fue sometida a torturas para forzar una confesión en su contra.

«Fue lo más cercano al infierno. Tenemos suerte de haber salido con vida», relató desde su casa en Riverton, Utah.

Motín en El Helicoide

Debido a las condiciones infrahumanas en las que se encontraban los presos, se produjo un motín, entre el 16 y el 18 de mayo de 2018, un hecho que quedó registrado en videos en los que se vio a  detenidos gritando y protagonizando una escaramuza en los pasillos.

En una de las grabaciones, un preso rompía un bombillo con un palo mientras otro lograba reventar el candado de su celda utilizando una mancuerna.

Infobae recordó que «el detonante del motín fue la golpiza sufrida por Gregory Sanabria, estudiante de Ingeniería del estado Táchira. Los golpes le provocaron una fisura en el cráneo, fractura nasal y múltiples contusiones».

«Sanabria resultó casi irreconocible. Las imágenes difundidas en redes sociales mostraban su rostro hinchado, en parte morado, con el ojo izquierdo cerrado y la nariz visiblemente torcida por la agresión», detalló.

El Helicoide volverá a cambiar su objetivo, será según la presidenta encargada de Venezuela un centro social, deportivo, cultural y comercial destinado a la familia policial y a las comunidades vecinas.

*Vea aquí: Emergencia Económica suspendida, Petro advierte: “El pueblo decide”.

+Fotos de El Helicoide (Archivo Fotografía Urbana)

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