El tenista español Carlos Alcaraz conquistó el Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada, después de superar este domingo en la final al serbio Novak Djokovic (2-6, 6-2, 6-3, 7-5).
Este triunfo le permite completar el ‘Career Grand Slam’, es decir, haber ganado al menos una vez cada uno de los ‘major’ del curso: Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open.
Tras ganar en Nueva York esa temporada, en 2023 conquistó la hierba de Wimbledon por primera vez, en 2024 firmó el doblete Roland Garros-Wimbledon y en 2025 reeditó su título en París.
Con 22 años y 272 días, Alcaraz alzó su séptimo título de Grand Slam y alcanzó una cima que hasta ahora solo accesible para leyendas como Fred Perry, Donald Budge, Roy Emerson, Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer, Rafa Nadal y el propio Djokovic, los únicos capaces hasta ahora de conquistar los cuatro grandes del circuito.
Además, se convierte en el tenista de la Era Abierta más joven en lograrlo, superando el récord anterior en poder del estadounidense Don Budge que lo hizo con 22 años y 363 días cuando ganó Roland Garros en 1938.
También superó a su compatriota Nadal, que lo logró con 24 años y 102 días en el US Open 2010. Es el segundo español en reinar en Melbourne después, precisamente, del balear (2009 y 2022). El Abierto de Australia 2026 se une a sus dos Roland Garros (2024 y 2025), a sus dos Wimbledon (2023 y 2024) y a sus dos US Open (2022 y 2025).

El récord global lo tiene la alemana Steffi Graff, que consiguió este hito con 19 años en 1988 con el título en Nueva York.
Este es un nuevo récord que suma en su corta carrera el tenista murciano que en el año 2022 se convirtió en el número uno más joven de la historia con 19 años y 4 meses, superando al australiano Lleyton Hewitt, tras ganar el US Open, el primero de sus siete ‘Grand Slams’.

Mientras, Djokovic se queda a las puertas de su 25º ‘Grand Slam’ en ‘su’ torneo, el que ha ganado hasta en diez ocasiones. Con ello, el balcánico acumula dos años y medio, desde el US Open 2023, sin levantar un ‘grande’, aunque con el consuelo de haber completado el Golden Slam en los Juegos Olímpicos de París, después de vencer precisamente a Alcaraz en la final.
Ante la mirada de leyendas como Rafa Nadal, presente en uno de los palcos de la Rod Laver Arena, el mejor del mundo y el mejor de la historia se citaron en un duelo que no tardó en romperse. Alcaraz trató de mover al serbio e incomodarle con dejadas y subidas a la red, pero este mantuvo sereno y no se precipitó.

El partido
Fue en el cuarto set cuando el diez veces ganador en Melbourne Park asestó el golpe; desaprovechó las dos primeras bolas de ‘break’ pero no la tercera, con la que selló la primera rotura del partido, que confirmaría posteriormente con su saque (1-4). Sin errores y con definiciones perfectas, Nole encontraba el camino para adjudicarse la primera manga en poco más de media hora.
Un error no forzado en el comienzo del segundo set aventuraba problemas para el balcánico, que aún así defendió su servicio. El murciano respondió con un juego en blanco, y ya en el tercero, con restos más profundos, forzó el error de Djokovic, que mandó la pelota al pasillo de dobles y confirmó el quiebre del español (2-1).

Alcaraz tuvo que sufrir para mantener su servicio en el siguiente juego, que cerró a su favor con un revés que dejó en nada la subida a la red de su adversario (3-1). En el séptimo juego, firmó un nuevo ‘break’ que le permitió, ganando los últimos tres juegos, equilibrar la contienda (6-2).
Antes del arranque de la tercera manga, con Djokovic marchándose al baño, los organizadores decidieron cerrar el techo de la Rod Laver Arena, en medio del desconcierto de Alcaraz. La previsión de lluvias obligaba a continuar el choque a cubierto. Su técnico, Samuel López, le invitaba a no pensar en eso y a mantener la concentración.
De hecho, no pareció afectarle demasiado, aunque las condiciones, con menos viento, beneficiaban al juego de un Djokovic que pareció recuperar algo de aire, tratando de evitar los peloteos largos y buscando al número uno del mundo con reveses teledirigidos al ángulo. Un tenis de muchos quilates que subió el nivel en pista.

Alcaraz esperó con serenidad su oportunidad, que llegó en el quinto juego con una rotura que le ponía por delante por primera vez en el partido. Aún así, el 24 veces ganador de ‘Grand Slam’ se defendió en un último juego en el que neutralizó cuatro pelotas de set; Carlos, en la quinta, sí pudo cerrar el parcial después de que el revés paralelo de su adversario se fuera al pasillo de dobles.
Por delante, solo una manga para la gloria, pero con la oposición frontal del serbio. De hecho, este sobrevivió a seis bolas de ‘break’ del español en un eterno segundo juego, y estuvo a punto de sorprenderle en un noveno juego en el que desaprovechó una pelota para romper.
El 5-5 obligó a irse, al menos, hasta el 7-5. Con una derecha ganadora, el número uno del mundo puso el 6-5, y al resto, en la primera pelota de partido que se le presentó, acabó con la resistencia del mejor de la historia en tres horas y dos minutos para conquistar el único ‘grande’ que le faltaba y amenazar su reinado. Ya van siete ‘Grand Slams’ y solo tiene 22 años.
*Con información de Europa Press
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