El Gobierno de Israel aprobó la operación planeada por el primer ministro del país, Benjamin Netanyahu, para asumir el control de la ciudad de Gaza , la más importante del enclave, como prolegómeno a un plan de «cinco principios para terminar con la guerra» contra Hamás.
Entre esos principios se encuentran la asunción del «control de seguridad» del territorio y la expulsión del movimiento islamista de todos los órganos de gobierno del territorio palestino, así como el desarme de sus milicias.
Las «cinco premisas» de Netanyahu para poner fin al conflicto contemplan, pasan por el desarme de las milicias de Hamás, la desmilitarización de la Franja de Gaza, el mencionado control de seguridad del enclave, y el «establecimiento de una administración civil alternativa que no sea ni Hamás ni la Autoridad Palestina», con vistas al «retorno de todos los rehenes, vivos y muertos».
Finalmente, «el Gabinete de Seguridad aprobó la propuesta del primer ministro para derrotar a (el Movimiento de Resistencia Islámica) Hamás (y) las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se prepararán para tomar el control de la ciudad de Gaza», afirmó la oficina de Netanyahu en un comunicado en el que señala que, simultáneamente, «distribuirán ayuda humanitaria a la población civil fuera de las zonas de combate».
Indicó que la decisión contó con «mayoría de votos» del Gabinete. En este sentido, precisó que la mayoría de los miembros de este órgano «creía que el plan alternativo presentado al Gabinete de Seguridad no lograría la derrota de Hamás ni el regreso de los rehenes».
El documento no aporta más detalles sobre ese plan alternativo, aunque el jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir reiteró su rechazo a la propuesta del jefe del Ejecutivo israelí debido a la situación de los rehenes que todavía permanecen secuestrados en Gaza.

Israel dice que ahora mismo controla el 75 % de la Franja, mientras que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han evitado en gran medida entrar en el 25 %, que comprende principalmente la ciudad de Gaza y los campos de refugiados en el centro de Gaza, debido a la creencia de que la mayoría de los rehenes se encuentran allí.
Casi la totalidad de los dos millones de habitantes de Gaza se encuentran actualmente en la zona de la Franja que no está bajo el control del Ejército israelí, 800.000 de ellos en la ciudad de Gaza.
Hamás no reconocerá ninguna autoridad impulsada por Israel
Horas antes del anuncio oficial, cuando Netanyahu explicaba las líneas maestras de su propuesta a la cadena estadouniense, Fox News, Hamás reaccionó de manera fulminante al plan del primer ministro afirmando que representa un «golpe flagrante» al proceso de negociación y advirtiendo de que trataría a esta nueva autoridad planteada por Netanyahu como «una fuerza ‘de ocupación’ vinculada a Israel».
«Los planes de Netanyahu de expandir la agresión confirman sin lugar a dudas que busca deshacerse de sus cautivos y sacrificarlos», según el comunicado.
Añadió: «Enfatizamos que la Franja de Gaza seguirá siendo inexpugnable y que cualquier intento de expandir la agresión contra el pueblo palestino le exigirá un alto y costoso precio a la ocupación».

Críticas de la oposición israelí
Por su parte, el destacado opositor israelí Yair Lapid lanzó duras críticas contra la coalición de gobierno, al considerar que la decisión adoptada por Netanyahu, «arrastrado» por sus aliados, el ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, y el de Finanzas, Belazel Smotrich, «provocará la muerte de los secuestrados y de muchos soldados, costará decenas de miles de millones a los contribuyentes israelíes y conducirá al colapso político».
«Eso es precisamente lo que quería Hamás: que Israel acabara atrapado en el territorio sin un objetivo, sin definir el panorama del día después, en una ocupación inútil que nadie entiende a dónde conduce», aseguró en su cuenta de la red social X sobre una medida de la que advirtió que «es un desastre que conducirá a muchos más desastres».
Lapid lamentó además que las autoridades israelíes aprobaron la ocupación de la ciudad de Gaza «en total desacuerdo con la opinión del Ejército y los mandos de seguridad, y sin tener en cuenta el desgaste y el agotamiento de las fuerzas combatientes».

Por su parte, el presidente del partido Yisrael Beitenu y ex ministro de Defensa, Avigdor Liberman, afirmó que la decisión del gabinete de impulsar la toma de la ciudad de Gaza a pesar de la objeción de los altos funcionarios de defensa «demuestra que se están tomando decisiones de vida o muerte en oposición a consideraciones de seguridad y a los objetivos de la guerra».
«El primer ministro del ‘7 de octubre’ está sacrificando una vez más la seguridad de los ciudadanos israelíes por el bien de su puesto», añadió Lieberman quien lleva meses insistiendo, como buena parte de la oposición, en que Netanyahu está empleando la operación sobre Gaza para perpetuarse en el poder y desviar la atención de los casos de corrupción por los que está siendo juzgado a costa, primero, de los rehenes y después del resto de la población.
Por su parte, el líder del partido Demócratas Yair Golan, afirmó que la decisión significa que «más rehenes serán abandonados a su suerte» y que la medida es típica de Netanyahu.
«Es débil, se deja presionar fácilmente, carece de capacidad de decisión y no tiene la capacidad de tender un puente entre lo que representa el nivel profesional y el grupo de mesiánicos que controla el gobierno», aseguró tras indicar a la Radio del Ejército israelí que la decisión es «un desastre generacional”.
*Con información de Europa Press
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