El actual mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y fue reelegido para un nuevo mandato superando por un mínimo margen al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien había sido vencedor en la primera ronda.
Según los datos oficiales de la autoridad electoral brasileña con el 99,89 % de las secciones escrutadas, Lula obtuvo el 51,77 % de los votos válidos (64,1 millones de papeletas), mientras que su rival, representante del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, logró el 48,23 % de los apoyos (59,7 millones de sufragios).
De cuerdo con el reporte oficial de las autoridades electorales, la participación en esta jornada decisiva se ha situado en el 80,79 %, registrando una abstención del 19,21%.
Con esta victoria, el líder progresista logra remontar el resultado adverso de la primera vuelta celebrada a principios de mes, en la que el candidato ultraderechista se había impuesto con claridad.
De este modo, protagoniza un hito histórico al convertirse en el primer candidato desde el retorno de la democracia a Brasil que remonta tras quedar segundo en la primera vuelta y gana la Presidencia en el balotaje final.
La votación se desarroló con problemas en el transporte público, lo que ha propiciado que, a petición de las propias candidaturas, principalmente la de Lula da Silva, el Tribunal Supremo Electoral brasileño haya ordenado prorrogar la votación dos horas, hasta las 19.00 horas (hora local).

Los resultados confirman la profunda polarización que atraviesa el gigante sudamericano, dividiendo a un electorado de más de 156 millones de ciudadanos llamados a las urnas entre el modelo de continuidad social de Lula y la agenda de recortes, privatizaciones y seguridad de corte derechista abanderada por Bolsonaro.
Tras una campaña marcada por la tensión digital y el debate sobre el papel de las redes sociales, el presidente reelecto se enfrentará ahora a un Congreso de signo conservador y al reto de coser las costuras de un país profundamente fracturado.

Flávio Bolsonaro rechaza los resultados pedirá la anulación de los comicios
Entre tanto, Bolsonaro, anunció que no reconocerá los resultados de la segunda vuelta y anunció que su partido pedirá la anulación de los comicios tras la polémica prórroga del horario de votación.
En una declaración pública calificó de «inaceptable» lo ocurrido durante la jornada electoral. Sus críticas se centran en la decisión del juez del Tribunal Supremo Federal, Cristiano Zanin, de ampliar el horario de votación en todo el país durante dos horas debido a los problemas registrados con el transporte público.
Bolsonaro, acusó al que, se ha referido como «exabogado de Lula», de cambiar «las reglas del juego en medio del juego» y de «atropellar a la justicia electoral especializada» al tomar la decisión a las 5:01 p.m. (hora local), momento en el que debían cerrar los colegios.

«Esto nunca había ocurrido en la historia de Brasil, hubo una ruptura total de la igualdad entre los brasileños de diversas ciudades y estados», denunció el candidato.
En este sentido, el líder conservador aseguró que los testigos electorales de su partido fueron «retirados de la sala cofre» (el centro de procesamiento de datos) a partir del momento en que se tomó la decisión judicial.
«Es imposible reconocer los datos de las elecciones en el contexto de cómo sucedieron estas cosas. Vamos a emprender acciones legales y solicitar la anulación de estas elecciones», aseveró Bolsonaro, instando a sus seguidores a que «no desistan».
La extensión del horario de votación fue ordenada por el Supremo ante las denuncias por la falta de transporte para los electores, a petición principal de la campaña de Lula da Silva, aunque la propia candidatura de Bolsonaro también había solicitado previamente una ampliación, aunque limitada a cinco estados (Sao Paulo, Santa Catarina, Paraná, Minas Gerais y Rio Grande do Sul).
La medida adoptada por Zanin obligó a paralizar el recuento inicial y se tomó pese a la oposición expresa del Ministerio Público Electoral.

La justicia electoral reconoce impactos técnicos pero garantiza recuento
La controversia fue abordada por el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, quien aseguró que, si bien la Constitución atribuye al tribunal la competencia exclusiva de gestionar el proceso, la medida cautelar dictada por el Supremo tras el horario de cierre oficial «generó dificultades en el proceso electoral».
Subrayó que «nunca en la historia del TSE hubo ninguna prórroga de este tipo» y hadvirtió de que modificar los horarios de una elección es algo que «tiene que ser pensado, calculado y estructurado» debido a los efectos colaterales a nivel tecnológico.
Según explicó el magistrado en una declaración pública, el dictamen judicial se produjo a las 5.00 p.m. horas (hora local), cuando «miles de urnas (electrónicas) en Brasil ya estaban cerradas y su programación impide la reapertura».

Para evitar irregularidades y filtraciones, el TSE se vio obligado a ejecutar un «bloqueo» urgente en el sistema de recepción de boletines para que ningún funcionario de la Justicia Electoral tuviera acceso anticipado al contenido de los votos.
Esta situación provocó una «retención extraordinaria» de datos a nivel nacional que generó incertidumbre técnica sobre la capacidad de almacenamiento de los servidores.
A pesar de que el escenario fue completamente «inusual», el titular del TSE afirmó que gracias a los esfuerzos administrativos y técnicos de la institución lograron solucionar los inconvenientes y liberar el flujo de datos a partir de las 7:00 p.m. (hora local) con un ritmo seguro.
«No hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial (…) Por lo tanto, tenemos absoluta seguridad de todo el proceso electoral», señaló.

Para apuntalar la fiabilidad del pleito frente a las quejas del bolsonarismo, Nunes Marques aportó datos operativos. De las 499.248 urnas electrónicas habilitadas para esta segunda vuelta, apenas 1.551 precisaron ser sustituidas, lo que representa únicamente un 0,31% del total.
Asimismo, destacó la labor de las misiones de observadores nacionales e internacionales, las cuales tuvieron pleno acceso a los mecanismos de auditoría y han certificado formalmente la «ausencia de interferencia externa en el proceso electoral».
Mayor participación desde 2026
Según los datos de la autoridad electoral brasileña, la participación en esta segunda vuelta alcanzó el 80,78 %. De los más de 158 millones de ciudadanos convocados a las urnas (en un país donde el voto es obligatorio), acudieron 128 millones, situando la abstención en el 19,22 % (algo más de 30 millones de electores).
Estas cifras convierten a los comicios de 2026 en las presidenciales con mayor movilización desde 2006, año en el que la participación fue del 83,25 % en la primera vuelta y del 81,01% en la segunda.
Precisamente en aquellas elecciones de 2006, Luiz Inácio Lula da Silva revalidó el mandato que había logrado en 2002 al derrotar en las urnas a Geraldo Alckmin, su actual vicepresidente.
*Vea aquí: La Inteligencia Artificial “no puede responder al sentido de la existencia humana»: Papa León XIV.
*Con información de Europa Press
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