El papa León XIV renovó este sábado sus oraciones por los colombianos afectados por el reciente terremoto de magnitud 7,4 que ha dejado ya 287 fallecidos, según recoge Vatican News. De esta manera, invitó a todos a invocar juntos: «¡Santa María, ruega por nosotros!».
«Tras la Misa en la Solemnidad de la Asunción y su reflexión ante del rezo mariano del Ángelus, este 15 de agosto, el apa ante una multitud de peregrinos y fieles presentes en la Plaza de la Libertán de Castel Gandolfo, aseguró que sigue «rezando en estos días por el pueblo colombiano que sufre a causa del terremoto», indició la publicación.

Igualmente, su pensamiento se dirigió a todas las comunidades que «viven en situaciones difíciles», encomendándolas a la Virgen.
«Hoy deseo invocar su intercesión maternal en favor de aquellas comunidades que necesitan consuelo y esperanza. Pienso en nuestros hermanos y hermanas en Tierra Santa, tierra de María por excelencia. Pienso en los pueblos ucraniano y ruso, unidos por la devoción filial a la Santísima Madre de Dios», añadió.
Además, recomendó a la intercesión de la Virgen María «a todos aquellos que necesitaban esperanza y consuelo». En especial, oró»por los pueblos de Tierra Santa, Ucrania y Rusia, así como por los cristianos que sufrían discriminación o persecución».

Así se expresó en el Ángelus del mediodía ante los peregrinos reunidos en Castel Gandolfo, con los que ha conmemorado la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María invitando a los fieles a contemplar su destino final: la plenitud de la vida eterna en Dios.
Durante el rezo, León XIV describió la Asunción como una fiesta de «gran importancia» tanto para la teología católica como para la devoción popular. Según dijo, la solemnidad es especialmente apreciada en las comunidades cuyas catedrales o iglesias parroquiales están dedicadas a Nuestra Señora de la Asunción.
En este marco, reflexionó sobre el hecho de que hay dos maneras principales en que los artistas han representado el misterio de la Asunción a lo largo de los siglos.

La primera y más antigua representa la Dormición, o el sueño, de la Madre de Dios. En la segunda, que se desarrolló más tarde en Occidente, María está de pie en el cielo, rodeada de luz, ángeles y santos.
El papa subrayó que la primera muestra una verdad «fundamental» de la fe cristiana: es Cristo, que murió y resucitó, quien guía a la humanidad hacia el destino para el que fue creada: la vida eterna. Mientras, la segunda recalca que María fue asunta al cielo en cuerpo y alma, «en la totalidad de su persona».
A su vez, dijo en que la Asunción también apunta hacia el destino que aguarda a todos los fieles: la plenitud de la vida al final de los tiempos. «La plenitud de la vida, que hoy admiramos con alegría en María, nos espera también al final de los tiempos», indicó.

Así mismo, citó a San Pablo para recordado que Cristo resucitado «transformará los cuerpos humildes de la humanidad para que sean semejantes a su cuerpo glorioso, vistiendo lo perecedero de incorruptibilidad y lo mortal de inmortalidad». Entonces los fieles vivirán para siempre «en una celebración sin fin».
El papa León XIV concluyó subrayando que la Asunción también apunta hacia el destino que aguarda a todos los fieles.
*Vea aquí: Ministros de Interior de la Unión Europea endurecen control fronterizo tras crisis en Ceuta.
*Con información de Europa Press
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